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Rastreando el Origen

Al principio, antes de que se creara el orden del caos, los elementos eran catástrofe. Las líneas invisibles y equidistantes eran devoradas por un fuego que inundaba la tierra con su magma: la metalurgia del cosmos o el caldo químico de la vida.

En ese inhóspito y primitivo planeta las leyes orgánicas siguieron su instinto, crearon formas monumentales, abismos, piezas perennes que inauguraban la permanencia posbiológica de la escultura y su pertenencia a la tierra.

La obra de Angella Holguin guarda respeto por las formas de la naturaleza, y plantea el origen como materia orgánica rebotando entre los límites de nuestro propio universo; como si la madera y los metales fueran parte de la misma biología humana. Sombras infinitas, repitiéndose en su propio perfil condenadas a las leyes de la física.

Origen y Fuego nos relata un despertar atómico y un recordatorio de nuestra diminuta existencia. Y así, como creación del demiurgo, Angella Holguin experimenta con la materia buscándose entre los cortadores láser y los corales tallados en madera. Construyendo el relato en donde la existencia depende de la destrucción ocasionada por el fuego eterno. El conjunto de esculturas se apropia del espacio físico y se filtra en nuestra dimensión interior para mostrarnos las intenciones de la artista: la materialización del ser.

Las piezas de Holguin son un viaje de autoconocimiento. Desde la experimentación con la materia hasta la búsqueda cosmogónica, Origen y Fuego es un ejercicio de la experiencia humana donde lo principal es el renacer y la creación que precede al caos. Plantarse en los límites de la naturaleza y los del lenguaje como proyectista de la fuerza interior.

Rastrear el origen por medio del poder escultórico, dejar que cada pieza se nutra de sí misma para luego existir.

–Horacio Warpola, 2015.